Cultura para todas las personas

María José López, actriz sorda: “No somos una moda ni una tendencia: las personas sordas existimos todos los días en la cultura y en la sociedad»

María José López, actriz sorda: “No somos una moda ni una tendencia: las personas sordas existimos todos los días en la cultura y en la sociedad»

Actriz sorda signante, su trabajo combina lengua de signos, Visual Vernacular y poesía escénica para crear un lenguaje propio sobre el escenario. Ha formado parte de producciones del Centro Dramático Nacional como Ricardo III, Bodas de sangreManual básico de lengua de signos para romper corazones, y también de proyectos internacionales como Out of the Circle en Noruega. En esta entrevista nos comparte su recorrido, los retos de la profesión y la necesidad de una accesibilidad real en las artes escénicas.

Tu formación combina estudios sociales, lengua de signos y artes escénicas. ¿Cómo ha influido tu paso por la Universidad Rey Juan Carlos y tu formación en la Fundación CNSE en tu identidad como actriz sorda?

Desde pequeña he tenido muy clara mi vocación por el arte. Siempre he sentido que quería expresarme y comunicarme a través de lo artístico.Elegí estudiar Trabajo Social porque pensaba que podía ayudar a construir un mundo mejor. Desde mi propia experiencia, entendí lo importante que es acompañar a otras personas. Pero también tenía muy interiorizada la idea de que ser actriz sorda signante era muy difícil, casi imposible como futuro profesional. Aun así, había algo dentro de mí que me decía que sí era posible. Por eso, cuando terminé la carrera, decidí volver a lo que realmente quería y seguir formándome como actriz, apuntándome a talleres y formaciones.Poco a poco han ido llegando oportunidades, aunque sigue siendo un camino difícil. El mundo de las artes escénicas ya es complicado, y para las personas sordas lo es aún más.

Todo ese recorrido —lo social, lo personal y lo artístico— ha construido mi identidad como actriz sorda. No es un camino fácil, pero es el mío.

Estás especializada en disciplinas como el Visual Vernacular y la poesía escénica en lengua de signos. Dos expresiones artísticas que están lejos de ser comunes en los escenarios españoles. ¿Qué te atrajo de estas formas de expresión y qué posibilidades ofrecen que no tiene el teatro convencional?

El Visual Vernacular es una forma de expresión propia de la lengua de signos, solo se puede desarrollar realmente si conoces esta lengua. Para mí es un arte muy profundo, porque te permite expresar todo: una escena, una emoción, una metáfora, algo que imaginas… no tiene límites. Lo que más me atrae es que convierte lo visual en algo vivo. Mi forma de entender el mundo es muy visual, y este lenguaje conecta totalmente con eso.

A través de él puedo expresar lo que pienso, lo que siento y lo que veo. Frente al teatro convencional, abre un espacio diferente, donde el cuerpo, la imagen y el ritmo construyen el mensaje de una forma muy directa.

¿En qué se diferencia el visual vernacular de la poesía escénica en lengua de signos? ¿Qué características tiene cada uno de estos lenguajes escénicos?

El Visual Vernacular y la poesía escénica en lengua de signos parten de la misma base, pero son bastante diferentes. El Visual Vernacular trabaja más con el cuerpo, el espacio y los cambios de perspectiva. Puedes crear escenas, personajes y acciones como si el público estuviera viendo imágenes en directo, casi como una película.La poesía escénica en lengua de signos, en cambio, se centra más en el propio signo. Juega con el ritmo, la repetición, las metáforas y la emoción de cada gesto. No busca tanto contar una historia completa, sino profundizar en lo que transmite cada signo.Para mí, la diferencia principal es esa: uno construye imágenes y narrativa visual, y el otro se centra más en la parte poética y emocional del lenguaje.

Además de tu formación artística, tienes una base en Integración Social. ¿De qué manera crees que este enfoque social influye en tu manera de entender el teatro y tu papel como intérprete?

Pues me enseñó a observar, escuchar y comprender cómo vive cada uno, y eso influye mucho en mi manera de entender el teatro. Cuando interpreto un papel, no solo pienso en la historia o en la técnica, sino también en la experiencia de las personas que hay detrás de cada emoción, cada conflicto. Me ayuda a ser más empática, a conectar más con el público y a darles algo que sientan auténtico y cercano. Creo que combina muy bien con mi identidad como actriz sorda, porque me permite crear desde la sensibilidad, desde lo social y desde la experiencia visual de nuestra cultura.

Como artista sorda signante, ¿qué retos has encontrado al desarrollar tu carrera en el ámbito escénico en España?

Sin duda, lo más difícil ha sido la comunicación. Mi lengua materna es la lengua de signos, es mi hogar, y a veces he trabajado con personas que no la conocen. Eso es un reto. Pero la verdad es que me encanta, soy abierta y me encanta enseñar los signos, compartir mi lengua y mi cultura. Creo que eso hace los proyectos más ricos y divertidos. Claro que hay barreras para las personas sordas en el teatro en España, pero todos esos retos me han hecho más fuerte y más creativa como actriz.

Has trabajado en varias producciones del Centro Dramático Nacional como Ricardo III, Grito, Boda y Sangre y Manual básico de lengua de signos para romper corazones. ¿Cómo ha sido tu experiencia dentro de una institución como el CDN?

Estoy muy contenta, ha sido súper guay y una gran experiencia. He disfrutado mucho con todos los equipos y técnicos, son tan amables y especiales. Especialmente trabajar con la directora Ángela Ibáñez, que es increíble: luchadora, soñadora y además actriz sorda. Aprender y compartir con ella ha sido muy inspirador.

En estos montajes del CDN, ¿qué papel ha tenido la lengua de signos dentro de la propuesta artística? ¿Cómo se ha integrado desde los inicios para que no sea solo un recurso de accesibilidad, sino también, forme parte de la propuesta artística?

En estos montajes, la lengua de signos no se ha utilizado solo como accesibilidad, sino como parte del lenguaje escénico. Desde el inicio del proceso creativo ha estado integrada como una herramienta más para contar la historia, crear imágenes y transmitir emociones.Eso hace que no sea un añadido, sino una parte natural del espectáculo.

También has participado en proyectos internacionales como Out of the Circle en Noruega. ¿Qué diferencias has percibido entre el contexto español y el internacional en cuanto al teatro inclusivo y accesible?

Creo que en algunos países están más avanzados en el teatro inclusivo. Por ejemplo, en Noruega existe Teater Manu, una entidad de teatro sordo donde presentan obras accesibles con actores sordos, y también con actores que interpretan la voz para el público oyente. También me parecen increíbles algunas compañías internacionales formadas por equipos artísticos sordos, como IVT en Francia, Teater Manu en Noruega o Riksteatern Crea en Suecia. Son espacios donde el arte sordo tiene su lugar y donde los artistas sordos pueden trabajar profesionalmente. Para mí fue muy inspirador verlo, porque te das cuenta de que sí es posible crear teatro desde la comunidad sorda y también colaborar con personas oyentes. Allí aprendí que trabajar juntos, respetando las dos lenguas y las dos culturas, puede crear cosas muy potentes en el escenario.

Desde tu experiencia, ¿cómo valorarías el estado actual de la accesibilidad cultural en España para la comunidad sorda?

A mí me encanta ir al cine y al teatro, son algunos de mis hobbies, pero muchas veces no hay subtítulos en algunas películas españolas, y eso me da mucha pena. Y de igual manera pasa con las obras de teatro, la mayoría no son accesibles y eso refleja el camino de mejoría que hay todavía por delante. También pasa que, a veces, personas oyentes interpretan personajes sordos. Y yo pienso: despertad, estamos aquí. Las personas sordas existimos en el mundo y en la sociedad. Hay que valorar más la profesionalidad y el talento de los artistas sordos. La cultura debería ser accesible para todas las personas. Poco a poco hay avances, pero todavía falta más compromiso para que la accesibilidad sea algo normal y no una excepción.

¿Qué cambios consideras urgentes para que las artes escénicas sean verdaderamente inclusivas, no sólo para el público sordo sino también para artistas con discapacidad?

Que la mente esté siempre abierta, es lo único que puedo decir. Muchas veces las personas con discapacidad sabemos muy bien qué necesitamos para poder trabajar y participar en las artes escénicas. Solo hace falta que nos escuchen y que realmente quieran incluirnos porque hay muchas opciones factibles para ello.

¿Crees que con los premios y la exposición mediática recibida por Miriam Garlo y Eva Libertad por Sorda, comienza una nueva era de mayor visibilidad para los artistas sordos en España?

Es un paso muy importante para la comunidad sorda. Sus premios ayudan a dar más visibilidad a la comunidad sorda y a la lengua de signos.Pero para mí también hay algo muy importante: no somos una “moda” ni una “tendencia”. La comunidad sorda tiene que ser visible todos los días, no solo cuando hay premios o cuando sale en los medios. Las personas sordas existimos en la sociedad y formamos parte de ella. No somos algo puntual. Somos personas, y nuestra cultura y nuestra lengua también merecen estar presentes siempre.

¿Qué proyectos o líneas de creación te gustaría explorar en el futuro dentro del arte sordo?

La verdad es que me encantaría mucho explorar el lenguaje corporal… porque para mí es una forma de expresarme sin tener que decir palabras. Me conecta mucho con cosas como la danza o el clown, todo lo que sea visual, sentir el cuerpo, el ritmo…Desde pequeña yo quería hacer baile, ballet… pero en vez de eso me llevaron a logopedia para ‘normalizarme’. Y claro, yo no era feliz. Años después mi madre me dijo que se arrepentía, y eso me hizo pensar mucho… porque en realidad yo no quería adaptarme al mundo oyente, sino adaptarme a mis propias capacidades, crecer mi talento. Entonces ahora siento que quiero volver a eso, pero a mi manera, desde la cultura sorda. Es como crear desde lo que soy, no desde lo que esperan de mí.

¿A qué artistas sordos admiras por su trayectoria y talento?

Admiro profundamente a muchas compañeras y compañeros sordos dentro del mundo de las artes escénicas. No solo a quienes están sobre el escenario como actrices o actores, sino también a quienes trabajan en dirección, vestuario, diseño escénico, movimiento o en otros ámbitos de la creación. Creo que es importante reconocer que el arte sordo es un trabajo colectivo, donde cada persona aporta desde su lugar y desde su mirada. Hay muchísimo talento dentro de la comunidad, y muchas trayectorias que, aunque a veces no son tan visibles, son fundamentales para que este lenguaje artístico siga creciendo.También valoro especialmente a aquellas personas que han abierto camino, que han creado espacios y oportunidades cuando todavía no existían, y que han defendido la presencia de la lengua de signos y de la cultura sorda dentro de las artes escénicas. Admiro a la comunidad sorda que sigue construyendo, investigando y reivindicando su lugar. Gracias a ese trabajo colectivo, hoy puedo estar en escena y seguir desarrollando este camino, abriendo la posibilidad de que otras personas sordas puedan imaginarse dentro de las artes escénicas.

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